Todo el protocolo corre en el navegador del participante. Arma el estudio y comparte un enlace; el resto sucede solo.
Sube tus imágenes o videos, define el orden de presentación (fijo o aleatorio) y, si quieres, activa el módulo de respuesta implícita.
El participante entra desde su propia computadora. Se calibra la mirada contra su propia webcam antes de empezar — sin instalar software.
Se registran mirada, expresión facial y, si corresponde, la velocidad de respuesta a palabras clave — todo sincronizado al mismo eje de tiempo.
Heatmaps, curvas de emoción, atención por área de interés y significancia estadística entre estímulos — listo para exportar en PDF.
Dibuja un rectángulo sobre un logo, un precio o un rostro. El sistema lo sigue cuadro a cuadro y mide cuánta atención recibió, solo durante la ventana real en que estuvo en pantalla.
No es un solo número: es la superposición de dónde miró, qué sintió y qué tan rápido reaccionó — para leer el estímulo desde varios ángulos a la vez.
Mapa de calor por estímulo, ponderado por participante — no por muestra cruda, para que nadie pese de más por tener mejor cámara o mejor luz.
Traza un rectángulo sobre un logo, un precio o un rostro y sigue el objeto cuadro a cuadro. Cada AOI existe solo en su ventana real, no antes ni después.
Siete emociones básicas, cuadro a cuadro, remuestreadas a una grilla común para promediar entre participantes sin sesgo de muestreo.
Después del estímulo, palabras cronometradas con SI/NO. La velocidad es la señal: rápida delata asociación automática, lenta delata racionalización.
Test t pareado por emoción y por atención, con corrección por comparaciones múltiples y tamaño de efecto — mismo estímulo, mismo sujeto, comparación limpia.
PDF con tablas, significancia estadística y una lectura de apoyo generada a partir de los resultados — no reemplaza al análisis de un especialista.
Las métricas se promedian por participante antes que por muestra — un sujeto con más cuadros detectados no pesa más que uno con menos.
Si un participante perdió calidad de tracking, se excluye y se informa cuántos — nunca se rellena con un promedio artificial.
Cuando se comparan varios estímulos a la vez, se ajusta la tasa de falsos descubrimientos — no solo el p-valor crudo.
La significancia sola no alcanza: cada comparación reporta también cuán grande es la diferencia, no solo si es "significativa".
Esto no es un eye-tracker de hardware. Es una webcam corriente, calibrada por sujeto en el navegador. La precisión alcanza para leer tendencia direccional — a qué zona general fue la mirada — no fijación de precisión al píxel.
Por eso cada resultado se entrega con su contexto: cuántos participantes, cuántos quedaron afuera por calidad de señal, y de qué dispositivo. La honestidad sobre el método es parte del método.
Arma el protocolo, envía el enlace, y observa los resultados acumularse en tiempo real — con el mismo rigor estadístico que en el laboratorio presencial.